La oficina de Control Interno ofrece una serie de directrices para promover la cultura del autocontrol contribuyendo a su implementación y promoción, con el objetivo de que nosotros, los servidores, tengamos la habilidad de identificar las desviaciones de nuestro trabajo cotidiano y tomar iniciativas propias para alcanzar los objetivos individuales.
El control debe interpretarse como una función administrativa esencial, cuyo objetivo es brindar a largo plazo sostenibilidad a las organizaciones. Esto se debe a que permite, dentro de ciertos límites de tolerancia, asegurar la realización de los objetivos establecidos en todos los niveles de la organización.
La Oficina de Control Interno de Gestión se ha comprometido firmemente a promover un gobierno eficiente, transparente y responsable dentro del Instituto de Educación Técnica Profesional de Roldanillo, Valle – INTEP. En consonancia con el Modelo Integrado de Planeación y Gestión, nuestro enfoque se centra en el fortalecimiento de la cultura de autocontrol como pilar fundamental para alcanzar estos objetivos. Con el firme compromiso de promover la eficiencia y garantizar el estricto cumplimiento de nuestras responsabilidades, nos complace presentar el Plan para el Fomento de la Cultura de Autocontrol 2025. Este plan está diseñado para asegurar el logro de nuestras metas, establecer un ambiente laboral propicio y fomentar la mejora continua en la prestación de nuestros servicios. Nuestro principal objetivo es arraigar el autocontrol y la autoevaluación en todos los miembros de nuestra institución, tal como lo expresó sabiamente Benjamín Franklin: «El autocontrol es fortaleza. La falta de autocontrol es debilidad».
En el marco del Modelo Integrado de Planeación y Gestión, la principal dimensión es el talento humano, por lo que cobra relevancia implementar la Política de Gestión Estratégica del Talento Humano (GETH) y con ello, el reconocimiento de que el corazón del modelo sea el talento humano, su autocontrol, su auto regulación y su autogestión. De igual manera no siendo menos importante encontramos en MIPG la Séptima Dimensión (Control Interno). Esta dimensión agrupa un conjunto de políticas, o prácticas e instrumentos que tienen como propósito permitirle a la organización realizar las actividades que la conduzcan a lograr los resultados propuestos y a materializar las decisiones plasmadas en su planeación institucional, en el marco de los valores del servicio público.
En el contexto de la administración pública, reconocemos que la capacidad individual para autorregularse y tomar decisiones responsables es esencial para cumplir nuestros objetivos, ofrecer servicios de calidad y salvaguardar el patrimonio público. Por lo tanto, el Autocontrol se posiciona como un pilar fundamental del Modelo Estándar de Control Interno, capacitando a nuestros servidores públicos para identificar desviaciones en sus actividades diarias y tomar medidas correctivas por iniciativa propia.
Ver PLAN DE FOMENTO DE LA CULTURA DE AUTOCONTROL Y LA TRANSPARENCIA – VIGENCIA 2025.
Para fortalecer una cultura de autocontrol, compartimos recomendaciones que impulsan la reflexión y la mejora continua en el cumplimiento de nuestra misión institucional.
Inicialmente, resaltamos la autoevaluación como un paso esencial a nivel personal. Autoevaluar nuestra gestión implica ser conscientes de nuestro desempeño, aplicando cuidado, juicio, responsabilidad y seriedad en cada tarea.
Una vez comprendida la relación fundamental entre autocontrol y autoevaluación, y reconociendo esta última como clave para la disciplina, exploraremos conductas que influyen positiva o negativamente en el desarrollo del autocontrol.
| ACTITUDES QUE DEBEN PROMOVERSE | ACTITUDES QUE DEBEN EVITARSE |
| Cumplir con las funciones, estándares, objetivos y metas. | Desconocer las funciones, objetivos y metas. |
| Atender y valorar la necesidades y peticiones de los compañeros de trabajo. | Falta de diligencia y compromiso, menosprecio, arrogancia y soberbia. |
| Tomar las medidas para mitigar y controlar los riesgos. | Desconocimiento, incompetencia, ansiedad. |
| Medir y cuantificar los resultados, verificar periódicamente su cumplimiento. | Falta de objetividad y claridad. |
| Asumir responsabilidades por las acciones y los resultados. | Reaccionar a cualquier observación, culpar a los demás de lo que ocurre, justificación de los errores. |
| Dar respuesta oportuna a las necesidades de los peticionarios. | Incumplimiento normativo. |
| Comunicar las dificultades al equipo de trabajo. | Acaparar el trabajo pese a la imposibilidad de realizarlo. |
| Cumplir con los horarios y dedicar el tiempo reglamentario al desempeño de nuestras funciones. | Trabajar sin horario y sin un orden previamente establecido. |
En esencia, es importante fortalecer las actitudes para promover el autocontrol e igualmente manejar las emociones y actitudes negativas. Para evitar consecuencias adversas a lo esperado, se deben identificar aquellas situaciones que nos hacen perder el dominio de las emociones y controlar la intensidad con que se presentan. De esta forma, el autocontrol genera ventajas tales como afrontar las situaciones difíciles con mayor eficacia, mantener la calma, controlar el estrés cuando se está frente a un trabajo bajo presión, aceptar con mayor facilidad el cambio, mejorar el clima organizacional, promover el mejoramiento y la autoevaluación, entre otras.
Finalmente, dado el trabajo consciente e individual que involucra el autocontrol, nos invita a la aplicación de principios éticos y el aprovechamiento de las competencias y capacidades para buscar mayor competitividad, idoneidad y eficacia en el desempeño de las funciones.
Ver CIRCULAR R-010, Fomento Cultura del Autocontrol Parte 2.




